Educación emocional para mujeres con discapacidad cognitiva y psicosocial
Una emoción no siempre se expresa con palabras. Puede aparecer en un gesto, un movimiento, la elección de una imagen, un dibujo o una representación corporal. Reconocer esas distintas formas de comunicación es el punto de partida del trabajo que la Secretaría Distrital de la Mujer viene desarrollando con mujeres con discapacidad cognitiva y psicosocial vinculadas a los Centros Integrarte.
El propósito va más allá de hablar de tristeza, alegría, rabia, miedo o calma. Los espacios buscan que las participantes puedan reconocer lo que sienten, identificar cómo se manifiesta una emoción en su cuerpo, expresar lo que necesitan, establecer límites, reconocer personas y lugares seguros y saber cuándo pedir apoyo.
Este trabajo responde a barreras específicas que pueden atravesar las mujeres con discapacidad cognitiva y psicosocial. Entre ellas están las dificultades para acceder a información comprensible, lograr que sus relatos sean escuchados, expresar situaciones de malestar o violencia y participar en decisiones que afectan su propia vida. A esto pueden sumarse prácticas de infantilización, sobreprotección o sustitución de su capacidad para decidir.
Las actividades utilizan lenguaje claro, instrucciones breves, imágenes, pictogramas, tarjetas de emociones, música, movimiento, dibujo, teatro y recursos sensoriales. Una mujer puede participar hablando, señalando, escogiendo una imagen, utilizando gestos, dibujando o representando corporalmente una situación. La lectura y la escritura no son la única puerta de entrada.
También se protege la autonomía durante cada encuentro, las participantes pueden decidir no responder, solicitar una pausa o abstenerse de realizar una actividad que les genere incomodidad. No se obliga a cerrar los ojos, recibir contacto físico, manipular determinadas texturas o participar en movimientos que no deseen realizar. Los materiales y dinámicas están pensados para personas adultas y buscan evitar su infantilización.
Durante septiembre, la Secretaría continuará desarrollando estos espacios todos los martes, profundizando en herramientas para reconocer emociones, comunicar necesidades, identificar límites y fortalecer redes de apoyo.
Los Espacios de Conexión Emocional y la Escuela AMARTE no sustituyen la atención clínica o terapéutica que algunas participantes puedan requerir. Son acciones pedagógicas, preventivas y de promoción de derechos y bienestar emocional que buscan algo fundamental, que las mujeres con discapacidad cognitiva y psicosocial también encuentren espacios donde sus formas de comunicarse sean reconocidas, sus decisiones sean respetadas y su autonomía pueda fortalecerse.

