Mujer  lactante
Publicado
Jul
29
2026

Sí a la lactancia, garantizando los derechos de quienes deciden lactar

En la Semana Mundial de la Lactancia Materna, la Secretaría Distrital de la Mujer invita a promover esta práctica desde la autonomía, el respeto por las decisiones sobre el propio cuerpo, la corresponsabilidad en el cuidado y la garantía de condiciones laborales dignas.

Promover la lactancia no puede significar trasladar toda la responsabilidad a las mujeres y personas con capacidad de lactar. Quienes decidan hacerlo necesitan información clara, acompañamiento y condiciones que les permitan ejercer esta práctica sin sacrificar su empleo, sus ingresos o su proyecto de vida.

La discusión cobra especial relevancia frente a las barreras que enfrentan las madres en el mercado laboral. En Bogotá, las mujeres entre los 40 y 59 años con hijas o hijos menores de cinco años presentan una reducción del 53,9 % en sus ingresos por hora trabajada, según un estudio de la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico y ANIF.

Una encuesta de UNICEF y Deloitte a 305 empresas de América Latina y el Caribe encontró que, aunque el 68 % de las grandes compañías contaba con salas de lactancia, solo el 39 % tenía políticas de no discriminación para las trabajadoras lactantes. El dato muestra que disponer de un espacio físico no es suficiente, también se requiere proteger la permanencia laboral, los ingresos y la trayectoria profesional de quienes deciden lactar.

La lactancia, al igual que la maternidad, debe ser una decisión libre e informada. No todas las mujeres desean o pueden lactar, y no todas las personas con capacidad de hacerlo se reconocen como mujeres. Cada experiencia debe ser respetada sin presiones, estigmas ni discriminación.

Los entornos laborales deben garantizar espacios adecuados, tiempos dentro de la jornada, horarios flexibles y medidas que permitan compatibilizar el trabajo remunerado con el cuidado, sin afectar las oportunidades de ascenso o permanencia.

Garantizar una lactancia digna también requiere que las familias, las instituciones, los lugares de trabajo, el sistema de salud y la sociedad compartan las responsabilidades de cuidado. La decisión de lactar es personal; crear las condiciones para ejercerla es una responsabilidad colectiva.